Carlitos Bianchi ya tiene su merecida estatua en Liniers. La imagen del Virrey jugador, máximo goleador de la historia de Vélez, fue descubierta este martes con la presencia del Pelado y de varios de los campeones del mundo en 1994.
La figura de Carlos Bianchi quedará para siempre instalada en el barrio de Liniers. Se convirtió en eterna. Este 1° de diciembre de 2015, 21 años después de aquella hazaña conseguida en Japón, donde Vélez se consagró campeón del mundo (venció 2-0 al Milan), se descubrió la estatua del Virrey, con la presencia de Carlitos, su mujer Margarita, su familia, varios de los campeones del 94, sus ex compañeros campeones del '68, jugadores del plantel actual y muchos hinchas que se acercaron a mimar un rato al Pelado. Hubo emoción, recuerdos, voces quebradas...
"Le agradezco a esta banda de locos por esta estatua. Hay muchas personas en la historia de Vélez que hicieron mucho más que yo", agradeció el Pelado entre tantos recuerdos e historia.
El proyecto, llevado a cabo por la Sub Comisión del Hincha, fue realizado por el aporte de los simpatizantes del Fortín. Ellos hicieron que el amor por el ex goleador y por el técnico que llenó de gloria a la institución quedara inmortalizado para siempre. “Los goles quedaron en la mente, en la memoria”, dijo el máximo goleador y técnico más ganador de la historia del club. “Tenía 14 años y jugaba en la Séptima de Vélez, y tenía muchas más ganas de ser jugador profesional. Porque iba a hacer algo que me gustaba. De 14 a 18 fue duro, porque me levantaba todos los días a las 5 de la mañana y me iba a bondiar (sic), vendía diarios en el colectivo... A los 15 ya estaba en Tercera, y dos años después debuté acá contra Boca, y tuve suerte que le di un pase al Turco Wehbe e hizo el gol. 'A partir de ahora no trabajas más, te vas a dedicar a ser profesional de fútbol profesional', me dijo mi viejo. No creo merecer todo le cariño que me expresan”, se escuchó minutos antes de que la estatua saliera a la luz.
Pasaron los videos recordando la hazaña conseguida en 1994. Algunas anécdotas, el infaltable “que de la mano, de Carlos Bianchi, todos la vuelta vamos a dar”, retumbó una y otra vez... Hasta que llegó el gran momento (antes le entregaron plaquetas): con su mujer Margarita a su lado, llegó el momento de descubrir la imagen inmortal: la estatua del Bianchi joven y goleador, el que llegó para hacer historia. Y escribió la historia dorada para siempre, como él.
Por Leonardo Bruno