lunes, 4 de abril de 2016

Somoza: “En cinco minutos se nos complicó todo”

Leandro Somoza fue una de las pocas voces que brindó su testimonio en el vestuario local, una vez consumada la derrota ante Godoy Cruz. El Flaco remarcó que las desatenciones provocaron dos goles rápidos de la visita y a partir de ahí, el nerviosismo se apoderó de Vélez. ''De esto se sale trabajando'', añadió.


-Leandro, imagino la bronca por haber perdido nuevamente de local un partido que no parecía, por el trámite, desembocar en este final.
-Sí, porque habíamos hecho un buen primer tiempo y en cinco minutos se nos complicó todo. Hay que seguir trabajando, sabíamos que este es un Plantel joven y nos iba a costar.
-¿Por qué lo perdieron?
-Desatenciones, dos goles rápidos de ellos y a partir de ahí el nerviosismo se hizo presente.
-¿Cómo se sale de este presente irregular?
-Hay que seguir, está todo muy parejo. Creo que nos tenemos que hacer un poquito más fuerte de local para poder salir adelante.

Por Diego Guitian

Demasiada Cruz

Vélez, de gran primer tiempo, lo ganaba muy bien con un golazo del Tigre Romero; pero en el complemento Godoy Cruz con ayuda de los palos encontró la igualdad y luego la ventaja. Desde ahí el descontrol se apoderó de un Fortín que merecía más, pero que se retiró goleado 4 a 1 en el Amalfitani.

Es tremendo el golpe. Al mentón directo. Esos que te dejan tambaleando, con la mirada perdida y mareado. Así terminó el partido Vélez. Un Vélez que por propuesta y por idea no merece tanto castigo de parte del fútbol; un Vélez que también pierde la cabeza y así se le escapan las chances. Con todas las ausencias, que para un plantel tan corto, afectan por demás; con todos los aciertos y virtudes; así y todo, es demasiada cruz para este Vélez.
Porque intenta mucho desde la idea de plantarse en campo rival y tratar de ser protagonista, de arrancarse de una vez por todas esa sensación de caída libre del año pasado y en lo posible pararse firme para dar pelea. Sin embargo, cuando puede sacar ventaja, pararse de manos ante el rival y verse arriba en el marcador; cae preso de vaya uno a saber qué, y ve como se le escapa de las manos el triunfo. Un Vélez que perdió explosión y verticalidad por las ausencias de Pavone (goleador), de Toledo (asistidor y desequilibrio) y de Alvarenga (acompañante en el vértigo y oportunista). Que con los reemplazos trata de tener más la pelota y jugar más asociado. 
Vélez hace lo más difícil: Abrir el partido. Porque tanto como ante Quilmes, los dirigidos por Christian Bassedas arrancaron el partido con una tranquilidad bien marcada, sin desesperarse por el arco rival y con la seguridad que de tanto machacar sobre el arco rival el gol de la ventaja está pronto al caer. Y así fue una vez más. Un pelotazo de Aguerre encontró a Asad ganando en lo alto y peinando una pelota entre los centrales para que el Tigre Romero la baje con clase y defina con un misil teledirigido a la red. Vélez se ponía en ventaja rompiendo el sistema de un equipo bien aprendido y firme como el Tomba; tanto como lo había hecho a la rudeza de Quilmes una semana antes; pero sin embargo le cuesta sostenerse en ventaja, tal vez la tarea más sencilla de las dos.
En el complemento los palos que fueron favorables en la visita a Córdoba (dos tiros en el travesaño de Belgrano derivaron las contras para los goles de Alvarenga y Pavone) hoy jugaron para el visitante. Un fortísimo disparo de Silva bajó de golpe al segundo palo para impactar en la escuadra izquierda de un Aguerre que sorprendido se tiró a tapar el remate del ecuatoriano Ayoví que oportunista recibió el balón del rebote en el parante y definió sin problemas. El mismo Silva, minutos más tarde, ganó arriba en el área y de cabeza lo exigió a Aguerre que estiró la mano para desviar apenas al balón que dio en el travesaño y el rebote quedó a los pies servido del Morro García que tampoco perdonó. Godoy Cruz lo daba vuelta más por oportunismo que por merecimiento.
Sobre todo, porque tras el empate, Vélez había apretado bien arriba a Godoy Cruz que no podía salir del asedio. Ahí el equipo de Bassedas estaba jugando el partido con grandes chances de convertir el segundo mucho antes que de recibir el segundo del rival y ni que hablar del tercero y del cuarto. Por eso la bronca, la desazón por una derrota que en la obsenidad del marcador encuentra la cruz que carga un grupo que merece mucho más de lo que no le da el fútbol. Pero esto es efectividad y el Tomba de Gallego Méndez no por nada está como único líder de la Zona, sabe lo que quiere y cómo conseguirlo. Los goles de Correa y de nuevo Ayoví (claramente en offside), lo noquearon a Vélez que fue por el impulso de una hinchada que no dejó de alentar al son de "en las malas mucho más".
Cabe un párrafo para el momento triste y lamentable del arbitraje argentino, con jueces como Rapallini que se suman a la larga lista de los últimos que juzgan con animosidad las acciones de juego de Vélez. Sin ser incidente en el resultado y más allá del offside en el último tanto del conjunto mendocino, Rapallini fue sistemáticamente operando para desbaratar la solidez del equipo de Bassedas. La amonestación de Amor con una mano para nada intencional yendo al piso y usándola como apoyo en el pasto (tendría que cortarse el brazo), la no expulsión o amonestación siquiera a Lucas Ceballos empujando enojado a Asad cuando el juego estaba parado con clara intención de agredir al hombre de Vélez; la amarilla de Giannetti quien llega limpio a la pelota sobre Ayovi en la puerta del área, donde además le dio un tiro libre fantástico al Tomba que malogró el ingresado Gimenez. Lamentable la labor de un juez que no midió con la misma vara y que llevó el partido a un terreno muy lejos de sus manos.
El tren volvió a pasar y Vélez volvió a quedarse a un lado en la vía. Sin chance alguna de reacción, lamentando una y otra vez lo duro de mantenerse de pie. La toalla no se tira Fortín. A seguir peleando, Vélez. 
(*) Por Carlos Martino

Una goleada para ir a la punta

Los dirigidos por Bassedas abrieron la cuenta con un golazo de Romero, pero Godoy Cruz reaccionó y con goles de Ayoví (dos), García y Correa, se quedó con la victoria que le permitió superar a Central en la tabla de posiciones.

Godoy Cruz lució y justificó el título de mejor equipo de este torneo de Primera División que lo encuentra como el primero en llegar a los 20 puntos, luego de su victoria en Liniers tras golear por 4-1 a Vélez para encabezar la Zona 1 con dos unidades de ventaja sobre Central. El flamante puntero ganó en el Amalfitani con un resultado que no reflejó lo acontecido, ya que lo que hizo fue sacar provecho de su oportunismo y la mayor experiencia de sus jugadores.
Los primeros 20 minutos observaron una ligera superioridad de los mendocinos, que llegaron con chances en dos ocasiones por intermedio de Danilo Ortiz y Pol Fernández. Pero sobre los 25 minutos definió de zurda el pibe Maximiliano Romero para lograr la diferencia en favor de los de Cristian Bassedas ante los dirigidos por el ex Vélez Sebastián Méndez.
Pero la experiencia, esa que por ejemplo lo llevó a Yamil Asad, el hijo del Turco Omar a “cancherear” en algunas jugadas provocando el enojo de sus rivales, fue clave para lo que sucedería en el segundo período.
Es que los pibes de Liniers no supieron qué hacer con la ventaja y, por contrapartida, los visitantes, con el ecuatoriano Jaime Ayoví y el uruguayo Santiago García en ataque, más el exquisito aporte del juvenil Facundo Silva, fueron por todo, por mucho más que un empate de visitante que podía sonar conveniente, y alcanzaron el objetivo con holgura.
Primero fue Silva a los 10 minutos con un impactante remate de larga distancia que rebotó en el ángulo izquierdo del arco defendido por Alan Aguerre y en el rebote Ayoví la guardó en la red.
Lo mismo sucedió un cuarto de hora después, aunque el rebote en el travesaño esta vez lo concretó Silva mediante un cabezazo y el que tomó el rebote goleador fue el Morro García.
Pero no se conformó con eso el conjunto cuyano, quien le sacó el jugo al máximo a cada contraataque al que se exponían los jóvenes velezanos provocando el fastidio de sus hinchas.
Así fue que otra vez Silva edificó una monumental jugada por derecha y Ayoví la empujó debajo del arco para el 3-1. El ecuatoriano sumó su cuarto gol en el certamen contra 7 de Santiago García, por lo que ambos suman 11 de los 18 convertidos por Godoy Cruz en este gan campeonato que está haciendo el albiazul mendocino.
Y la frutilla del postre la puso otro Correa de buen pie, en este caso el ex Ferro Javier, de Godoy Cruz (su homónimo Jorge, de Vélez, se fue lesionado en el primer tiempo), que abrió el pie derecho para colocar el balón contra el palo izquierdo de Aguerre y ponerle así moño a una buena jugada colectiva de su equipo y a la consecuente goleada.
En medio de todo este estruendo de goles del Tomba hubo una actuación poco convincente del árbitro Fernando Rapallini, que mostró nada menos que nueve tarjetas amarillas en el encuentro (cinco para los locales y cuatro para los visitantes). Pero a Godoy Cruz poco le importó, porque la cabeza ya estaba puesta en la fiesta que se vivirá el próximo fin de semana en Mendoza, donde el rival será un grande como San Lorenzo ante el que esperarán continuar con su dulce racha de buen fútbol, efectividad y triunfos.